• HEADER

LA VISITA SECRETA Y LA CONDICIÓN DE BELGRANO

Escrito por Super Usuario. Publicado en La otra Catamarca

Las páginas de la historia suelen hablar de las estrategias y hazañas de nuestros héroes en el campo de batalla, pero muy poco se sabe sobre su vida privada. Lo que hacían en sus ratos libres o cuáles eran sus pasatiempos, es todavía un secreto y una deuda de los historiadores.

Las calles de la ciudad de Catamarca fueron testigo de la visita breve y secreta de uno de los máximos héroes de nuestra patria, el Gral. Manuel Belgrano. Esta visita, quizá por cuestiones políticas, no quedó registrada en las páginas de la historia oficial de la República Argentina, pero sí en la memoria y álbumes familiares de los descendientes directos de las personas que estuvieron con él esa tarde, cuando se lo homenajeó con un baile. También quedó para siempre en los registros folclóricos de la Academia Nacional de Danzas.

 

Belgrano, como General en Jefe del Ejército del Norte, había derrotado al enemigo en la Batalla de Tucumán en 1812, y meses después a los mismos realistas en Salta en Febrero de 1813. Se cree que luego de esta última contienda, decidió marcharse a descansar a Catamarca y a La Rioja en medio de un gran hermetismo para que el enemigo no supiera de sus pasos. La estadía le sirvió al general también para tejer alianzas políticas y diseñar estrategias futuras con miras a la tan ansiada independencia patria que llegaría años después.

Al parecer, el gran General habría llegado a mediados del mes de marzo del año 1813- aunque algunos afirman que pudo haber sido entre marzo y mayo- a Catamarca con la intención de quedarse poco tiempo. Al enterarse las principales familias de la sociedad, quisieron agasajarlo con una velada de gala en la casa de una de las más distinguidas de la época: los Mota Botello.

Por esos días se bailaba en los salones de la alta sociedad La Gavota Americana, una coreografía traída desde Europa que era una mixtura entre el minué (un baile lento) y La Gavota Francesa (un poco más rápida). La Gavota Americana tenía muchas variantes de acuerdo a la región en la cual se bailaba. No era la misma la de los salones de Buenos Aires que la del noroeste del país, por ejemplo, ya que había pequeñas y sutiles diferencias y se relacionaba más con el color y el diseño de la indumentaria de las parejas de bailarines.

Esta coreografía habría entrado a Catamarca procedente de Tucumán, y las jóvenes se lucían con ella. En la fiesta, el gral. Belgrano fue invitado a bailar La Gavota y demostrar así sus dotes de bailarín a lo cual se negó en reiteradas oportunidades; pero ante la insistencia de los presentes, accedió a la invitación con “la condición” de que solo bailaría con una catamarqueña, ya que había damas de varias provincias vecinas ansiosas de conocer al gran General.
No está muy claro si fue la dueña de casa, doña Luisa González de Mota Botello la que bailo con él, o su hija, la joven Elcira González de Olmos. Lo que si quedó bien establecido es que después de este evento, “La Condición” se convirtió en un tradicional baile en épocas de la independencia de nuestra patria, esparciéndose rápidamente por todo el noroeste argentino.

Con los años, muchos estudiosos quisieron comprobar la veracidad de esta historia pero fue un antropólogo francés, Charles Wiener, quien viajó por toda Sudamérica recopilando datos e historias sobre bailes de aquella época, el que afirmó que, efectivamente, La Condición existió y cuenta en sus memorias que el diario el Mercurio de Chile del año 1838, daba cuenta de que en los salones de las principales familias de Santiago de Chile se bailaba una coreografía procedente de Argentina a la que llamaban La Condición. Incluso, la artista plástica Aurora de Pietro, se animó a reflejar en una tela aquel refinado baile allá por 1850. Charles Wiener cuenta, además, que esta danza también llegó al Alto Perú, ya que hay registros que datan del año 1840 que cuentan sobre este baile en tierra de los Incas.

UA-77096365-3